El Museo inauguró la muestra Pioneras de la Diplomacia en conjunto con las Direcciones de Diplomacia Parlamentaria y Cultura, de la Cámara de Diputados de la Nación.
En el marco del Mes de la Mujer, se abrió al público esta muestra que, a través de la exposición de documentos, fotografías y objetos, nos brinda una reconstrucción histórica, para recuperar las trayectorias de mujeres que abrieron caminos, cuando la diplomacia era un ámbito exclusivamente masculino y cuando el acceso de las mujeres al servicio exterior representaba un desafío institucional y cultural.
Se encontraron presentes la Subsecretaria de Coordinación y Administración Exterior, Embajadora María Cristina Dellepiane, y Flavia Alemann, Directora de Cultura, Museo y Extensión Federal de la Cámara de Diputados de la Nación.
La Embajadora Dellepiane, destacó que “esta muestra me permitió mirar hacia atrás, encontrarme con las amigas del pasado. Están las primeras funcionarias que egresaron del ISEN. Como mujer y como diplomática este tipo de homenajes nos permite tomar conciencia del camino que se recorrió. Hay mujeres que abren caminos y hay mujeres que lo recorren”. “Yo soy una de las siete mujeres sobre cuarenta hombres, que en 1984 ingresó a la Cancillería, visto desde la perspectiva de la muestra tuve bastante suerte”.
Además señaló, “Éste es un espacio de reconocimiento y reflexión que se da en el lugar de la democracia, el lugar donde se defienden las ideas, y el lugar donde se producen los cambios para la sociedad. Estamos viendo a través de los objetos y fotografías la reconstrucción de la trayectoria de estas mujeres, su participación en la política exterior argentina y en la construcción de la posición argentina, al defender los intereses nacionales, como la soberanía sobre las Islas Malvinas, cosas que van mucho más allá de los documentos”.
La muestra evoca a figuras como Alicia Eguren, primera diplomática argentina nombrada en 1947, continuando con un momento clave: la creación del Instituto del Servicio Exterior de la Nación. En la primera promoción de 1964, dos mujeres ingresaron marcando un punto de inflexión, ya que no solo alcanzaron la formación diplomática profesional, sino que demostraron que la excelencia y el liderazgo no reconocen barreras de género.
Finalmente, la exposición nos conduce hacia las mujeres que alcanzaron los más altos niveles de responsabilidad diplomática. Ángela Romera Vera, primera embajadora designada en 1958, simboliza la consolidación de ese proceso. Y décadas después, Susana Ruíz Cerutti, nuestra primera Canciller, encarnó la madurez institucional de una diplomacia ya enriquecida por la plena participación femenina.
Los objetos exhibidos nos recuerdan que la historia diplomática no se compone solo de tratados y negociaciones, sino también de vidas concretas, esfuerzos personales y conquistas cotidianas. Cada pieza aquí presente habla de vocación, perseverancia y servicio público, y nos invita a pensar el presente.
Las pioneras no solo ocuparon espacios: los transformaron. Gracias a ellas, hoy concebimos la diplomacia como un ámbito más plural, profesional y representativo.








