Estimada secretaria general de la IHRA, Michaela Küchler,
Estimados delegados:
Quiero expresar mi gratitud y felicitaciones a todos los que participaron en este primer Plenario de la presidencia argentina.
Han sido días de intenso trabajo donde, por lo que he sido testigo, cada delegación concentró con éxito su energía en los temas de la agenda, todo en el marco de un excelente ambiente general de trabajo.
Comenzamos con la conferencia preliminar organizada por el Centro Simon Wiesenthal y Ariel Gelblung, a quien me gustaría felicitar una vez más. Allí pudimos observar ejemplos concretos y prácticos de la implementación de la definición práctica de antisemitismo en la Argentina; una definición a la que esta organización le dedicó tantos años de trabajo y debate. Espero que haya servido de inspiración para aquellos países que aún no la han adoptado, y como testimonio de cómo su aplicación puede contribuir activamente a la lucha contra este milenario flagelo.
Luego de eso, recibimos los saludos del presidente Javier Milei y del canciller Pablo Quirno, lo que refleja el compromiso con esta presidencia y con la IHRA como organización al más alto nivel político del país.
Quiero reiterar el gran honor que significa para mí desempeñarme como presidente de la IHRA (IHRA Chair), proviniendo del sector privado y presidiendo el Museo del Holocausto de Buenos Aires. Al mismo tiempo, estoy acompañado por nuestra maravillosa embajadora, Fabiana Loguzzo, en representación del Estado argentino. Espero sinceramente que esta cooperación público-privada pueda servir de modelo para futuras presidencias, ya que encarna un elemento que radica en el corazón mismo de la IHRA: la coexistencia de funcionarios gubernamentales y expertos de diversos ámbitos.
Los comités y grupos de trabajo realizaron una labor excepcional, la cual fue presentada en esta sesión plenaria. Confiamos en haber brindado las mejores condiciones posibles para que puedan dedicarse de lleno al plan de trabajo desarrollado a lo largo de los últimos meses.
Me complace que hayamos aprobado las reglas de trabajo (working rules), y espero que hagamos lo mismo con el Código de Conducta en nuestra próxima sesión plenaria en noviembre, junto con otras decisiones cruciales, para garantizar la continuidad de resultados concretos y tangibles. Es mi esperanza, y sería un logro formidable, poder aprobar la estrategia durante el primer trimestre de 2027.
Fue un inmenso honor recibirlos en nuestro Museo. Uno de los estímulos más importantes que tuve para impulsar la renovación del museo fue poder ver a los sobrevivientes a los ojos en la inauguración. Es gracias a ellos que la memoria del Holocausto es tan fuerte en la Argentina, y seguramente uno de los motivos principales por los cuales nuestro país sigue siendo el único miembro de nuestra región.
Mi deseo es que esta Alianza pueda mirar a los ojos a los pocos sobrevivientes que nos quedan y decirles: todos nuestros esfuerzos están dedicados a asegurar que su sufrimiento se transforme en lecciones fundamentales para la humanidad.
Les había prometido buena comida argentina y tango allá en Jerusalén en diciembre, y espero haber honrado mi promesa. Para nuestra próxima reunión, trabajaremos con mucha dedicación para garantizar que puedan descubrir otros lugares emblemáticos relevantes y, lo más importante, para acercarlos a la verdadera esencia de Latinoamérica. Este es un esfuerzo que emprenderemos junto a todo el equipo de la IHRA, a fin de aprovechar al máximo esta oportunidad con respecto a nuestra región.
Como remarcó hoy en su discurso el asesor especial Rob Williams, vivimos tiempos convulsionados. En un mundo lleno de tanta volatilidad, incertidumbre y desafíos permanentes a los valores mismos que la IHRA representa, es nuestro deber fortalecer el diálogo, el consenso y, sobre todo, la acción concreta, para generar un impacto que promueva una mejor coexistencia humana. Esa es, quizás, la lección más vital que nos dejó la Shoá. Es en momentos como estos, y no en tiempos de paz, cuando nuestro trabajo en esta alianza cobra un valor fundamental. Debemos, por lo tanto, redoblar nuestros esfuerzos en torno al consenso y, sobre todo, a la acción concreta, a fin de multiplicar el impacto de nuestra labor.
Gracias, Michaela Küchler, por tu liderazgo y tu arduo trabajo junto a toda la Oficina Permanente para asegurar que todo se llevara a cabo de manera productiva y eficiente. También quisiera destacar que, en tu discurso inaugural, trajiste a colación a Eugenia Unger. Eugenia no es solamente una sobreviviente, sino también miembro fundadora del Museo del Holocausto en Argentina y una de las figuras más prominentes de la memoria de la Shoá en nuestro país. Su voz era tan potente que, a pesar de habernos dejado físicamente hace poco menos de tres años, se las arregló para estar presente en esta sesión plenaria a través de tus palabras. Por eso también quiero agradecerte, Michaela.
Gracias a mi querida co-chair, la embajadora Fabiana Loguzzo. Ha sido un honor trabajar con vos y con nuestros co-deputy chairs, el embajador Gustavo Ainchil, Fabiana Mindlin y Jonathan Karszenbaum, por lo que les pido un gran aplauso por tanta dedicación. Gracias a todo el equipo de la presidencia y al equipo del Ministerio de Relaciones Exteriores. También quiero agradecer a las organizaciones del capítulo local de la IHRA por su cooperación.
Gracias a todos los chairs de los comités y grupos de trabajo, a todos los delegados y a las organizaciones asociadas por participar activamente en las diversas actividades a lo largo del plenario.
Y, por último, pero no menos importante, a todos los voluntarios, agentes de seguridad y miembros del personal del Museo del Holocausto de Buenos Aires y de todas las instituciones involucradas que, gracias a su dedicado trabajo, se aseguraron de que todos nos sintiéramos cómodos durante estos días tan intensos.
Les deseo a todos lo mejor en su regreso a casa. Espero que cuando repasen en sus oficinas el fructífero y valioso trabajo realizado en estos días, sus recuerdos estén acompañados por las melodías del tango, el sabor de la carne argentina y las imágenes de "Mi Buenos Aires querido", como canta Carlos Gardel. Espero que en noviembre, cuando nos volvamos a ver, sea también el querido Buenos Aires de ustedes.
Muchas gracias.


































