Un poco de historia
Los primeros judíos llegaron bajo identidad oculta a nuestras tierras en el siglo XVI huyendo de la Inquisición en España y Portugal. Su llegada en forma masiva fue hacia finales del siglo XIX, en el contexto de la gran inmigración, con el desembarco de numerosos grupos provenientes del imperio Ruso zarista. Los historiadores marcan el año 1889 como el inicio de la inmigración organizada de judíos a la Argentina. En ese año 120 familias, unos 820 judíos rusos llegaron a Buenos Aires a bordo del vapor alemán Wesser escapando de la persecución zarista. El año siguiente se fundó la primera colonia judía en Argentina, Moisesville, en la provincia de Santa Fe. A Moisesville le siguieron otras tantas colonias agrícolas, ubicadas mayoritariamente en las provincias de Entre Ríos y Buenos Aires. Fue a partir de la segunda generación de colonos judíos que comenzó la migración urbana a las grandes ciudades principalmente atraídos por mejores posibilidades de educación para sus hijos. A comienzos del siglo XX se contabilizaba una población total de alrededor de 110.000 judíos en Argentina.
La inmigración era promovida por los gobiernos argentinos desde la mitad del siglo XIX. Sin embargo, desde principios del siglo XX comenzaron a surgir algunos conflictos sociales afectando a las comunidades de inmigrantes. En ese momento los inmigrantes judíos ya estaban organizados y muchos fueron acusados de estar vinculados con movimientos revolucionarios. En enero de 1919 tuvo lugar un pogromo en Buenos Aires, la primera manifestación de violencia antisemita en la historia argentina, en el marco de la Semana Trágica.
Siguiendo una tendencia mundial en la década del 30 la Argentina comenzó a restringir el ingreso de migrantes bajo el argumento de defender el empleo de mano de obra nacional mientras en Europa la política expansionista de Hitler y el comienzo de la Segunda Guerra Mundial obligaba el éxodo de miles de personas. En ese entonces las organizaciones judías se movilizaron para facilitar el acceso de refugiados al país. A pesar de las políticas migratorias restrictivas y discriminatorias que se mantuvieron durante la Segunda Guerra Mundial los refugiados judíos continuaron llegando al país de manera legal o bien indirecta través de países limítrofes. La Argentina fue el país que recibió el mayor número de refugiados judíos de la región durante el Holocausto y la postguerra. Muchos eligieron quedarse, eligieron nuestro país como lugar para rehacer sus vidas y aún hoy los escuchamos hablar con gratitud de lo que Argentina pudo ofrecerles.
Al término de la Segunda Guerra algunos criminales de guerra nazis y de gobiernos colaboracionistas se refugiaron en países americanos incluyendo en la Argentina.
La historia hizo que el Holocausto y la postguerra no fueran hechos ajenos a la sociedad argentina, sino que, por el contrario, generaron un mayor involucramiento y sensibilidad frente a estos hechos.
Compromiso argentino con la historia y la memoria del Holocausto
Probablemente vinculado con su historia como país de inmigración forjado con el aporte que realizaron las distintas comunidades de migrantes, para la Argentina la educación y la memoria del Holocausto y la lucha contra todas las discriminaciones incluyendo el Antisemitismo son un tema prioritario que se enlaza con una vocación de paz y la promoción de los derechos humanos en un marco de libertad y de igualdad para todos los habitantes.
Por eso la Argentina abraza las prioridades de la IHRA y otorga un valor especial a la memoria. Hemos aprendido de las lecciones de nuestra propia historia que la memoria es el puente entre el pasado, el presente y el futuro, que recordar significa también asumir los hechos del pasado tal como sucedieron sin distorsionarlos y transmitirlos a las nuevas generaciones para prevenir nuevas atrocidades.
Expandiendo las fronteras de la memoria
La visión de la Presidencia Argentina tiene como eje central expandir la memoria del Holocausto como una forma de concientizar sobre las consecuencias de la indiferencia y el desconocimiento. El Holocausto fue posible por la acción de muchos, pero también por la indiferencia de otros.
En este marco la Presidencia Argentina buscará promover un mayor conocimiento sobre su propia historia en relación con el Holocausto, y alentar a otros países de la región latinoamericana a hacer lo mismo. América Latina fue una región geográficamente lejana pero no ajena a la Segunda Guerra Mundial y al Holocausto. Si bien los intereses y urgencias de nuestros países al Sur del continente americano han sido diferentes a los de los países europeos, la región fue parte del escenario internacional de posguerra.
América Latina fue objeto de muchas presiones externas durante la guerra. En la mayoría de nuestras sociedades convivieron sentimientos pronazis y antinazis. La Presidencia argentina se propone arrojar luz sobre ese pasado común.
Al mismo tiempo, durante la Presidencia Argentina intentaremos acercar el trabajo de la IHRA a los países de la región reforzando la idea de que la agenda del Holocausto tiene una naturaleza global vinculada especialmente a la promoción y protección de los derechos humanos que no se limita a los países de Europa donde el Holocausto tuvo lugar. El lema de la Presidencia Argentina “Expandiendo las fronteras de la memoria” pone el acento precisamente en esta visión.
En esta tarea nos sentimos acompañados por el testimonio de miles de sobrevivientes que eligieron nuestros países para rehacer sus vidas y nos enseñaron con sus ejemplos de resiliencia y esperanza. La idea de expandir las fronteras de la memoria es también un reconocimiento a su legado.
Junto con la idea de profundizar el conocimiento de la historia vinculada al Holocausto en nuestros países consideramos esencial proteger los datos que sustentan esa historia. A partir de los años 90 y hasta la actualidad la Argentina ha ido desclasificando todos los archivos vinculados con el Holocausto y la Segunda Guerra Mundial. La Presidencia Argentina se propone proteger y facilitar el acceso a esos archivos comenzando por los archivos existentes en el Ministerio de Relaciones Exteriores y con la idea de extender esta iniciativa a los documentos guardados en otras instituciones. En la Argentina tenemos experiencia en la protección y la apertura de los archivos vinculados con nuestra propia historia democrática y pondremos esa experiencia al servicio de la documentación obrante relacionada con el Holocausto.
La importancia de la educación
Otro eje de la visión de la Presidencia Argentina se vincula con la educación e investigación sobre el Holocausto y sobre el Genocidio de los Roma como una forma de prevenir y contrarrestar las tendencias crecientes del negacionismo y distorsión del Holocausto y el antisemitismo y de preparar a las generaciones presentes y futuras frente al mal uso de las nuevas tecnologías.
Persecución y Genocidio de los Gitanos/Romaníes durante el Nazismo
Siguiendo las prioridades de la IHRA estamos trabajando con organizaciones de comunidades gitanas/romaníes que viven en nuestro país.
Se trata de comunidades de origen Romaní, Ludar y Caló que llegaron a partir de la segunda mitad del siglo XVIII y en su mayoría con anterioridad al Holocausto.
Es importante trabajar con ellos para profundizar los conocimientos sobre la persecución y el genocidio sufrido en Europa bajo el nazismo con la idea de mejorar su situación actual previniendo que sean objeto de discriminaciones y prejuicios negativos basados en esa historia que muchos desconocen.
Décimo aniversario de la definición de la IHRA sobre antisemitismo
Este año se cumple el décimo aniversario de la adopción de la definición de trabajo de la IHRA sobre antisemitismo. Desde la perspectiva argentina la definición se ha convertido en un instrumento muy importante a la hora de identificar casos de antisemitismo. Es un objetivo de la Presidencia Argentina reconocer el trabajo de los expertos de la IHRA y reafirmar la importancia de la definición especialmente en un contexto de incremento del Antisemitismo y distorsión del Holocausto a nivel global.
El camino hacia adelante. Desafíos
Los desafíos a los que nos enfrentamos son muchos. Nos preocupa especialmente el incremento sin precedentes del Antisemitismo a nivel global en los últimos años, las dificultades para revertir esa tendencia y los intentos de politizar la agenda. Desde la Presidencia Argentina esperamos contar con el consenso de todos los Miembros a fin de profundizar el trabajo de los expertos en materia de lucha contra el Antisemitismo. Creemos que en el momento histórico que nos toca vivir la Alianza es una de las pocas organizaciones, sino la única, que está en condiciones de realizar aportes concretos que apoyen los esfuerzos de los estados y organizaciones en la lucha contra el Antisemitismo en distintos ámbitos.
Al mismo tiempo, la Presidencia Argentina marcará el inicio del diseño de la nueva estrategia de la Alianza. En ese marco, nos interesa promover la ampliación de la composición de la Alianza. Esperamos contar con el consenso de todos para que más países abracen el legado de los fundadores de la Alianza y se comprometan a realizar esfuerzos por continuar la memoria del Holocausto y la lucha contra el Antisemitismo.
La Presidencia Argentina espera ser un eslabón de continuidad en la agenda global de la Alianza y al mismo tiempo generar una diferencia en lo regional.
En este camino, nos proponemos seguir trabajando junto con la membresía de la IHRA, las organizaciones asociadas y las organizaciones de la sociedad civil con la idea de eliminar todo tipo de discriminación y racismo en nuestras sociedades y fortalecer la educación y la memoria del Holocausto y la lucha contra el Antisemitismo en todas sus formas.
Esta visión se implementará junto con las principales organizaciones de la comunidad judía en Argentina reunidas en el Capítulo Local de la IHRA. Contamos con ellos para mantener estos temas en la agenda nacional.
En el desarrollo de esta visión nos apoyaremos en una agenda de valores compartidos, y esperamos contar con la colaboración de toda la familia de la IHRA.
