La integración regional con América Latina y el Caribe constituye la estrategia central de inserción internacional del país, siendo el MERCOSUR el pilar de la política exterior argentina. Este esquema de integración, creado por Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay, y al que se incorporó Venezuela en 2012, ha cumplido veinte años el 26 de marzo de 2011. El MERCOSUR cuenta asimismo con seis estados asociados: Chile, Colombia, Ecuador Guyana, Perú y Suriname, encontrándose próximo a su finalización el proceso de adhesión de Bolivia como miembro pleno del bloque. En poco más de dos décadas, la integración ha contribuido al fortalecimiento del carácter democrático y pacífico de la región, permitiendo, asimismo, el incremento y la diversificación del comercio, el desarrollo de sus estructuras productivas y una mayor inserción internacional de nuestros países.

Los primeros años del MERCOSUR estuvieron signados por la conformación de la unión aduanera y por la predominancia de la dimensión comercial. Como correlato del Consenso de Buenos Aires y de los cambios acaecidos en la región al comienzo de este siglo, la estrategia de integración avanza hacia una perspectiva más integral, incorporando nuevas dimensiones clave, como el énfasis en la integración productiva, la reducción de las asimetrías y el impulso a la dimensión social, política y ciudadana del proceso de integración de nuestros pueblos. Se trata, en definitiva, de la profundización de la interacción virtuosa entre los proyectos de desarrollo nacionales y regionales.

El cambio de paradigma que se ha dado en estos años se ha plasmado en logros concretos en cada una de las dimensiones de la integración. En relación con la reducción de asimetrías, se ha creado el Fondo de Convergencia Estructural del MERCOSUR (FOCEM), que tiene un carácter solidario y redistributivo. La ampliación de la agenda de las políticas públicas regionales se ha cristalizado en el desarrollo de nuevas instituciones, tales como el Instituto Social del MERCOSUR, el Instituto de Políticas Públicas en Derechos Humanos del MERCOSUR, entre otras. A su vez, la creación de nuevos foros en el bloque  institucionalizó  la inclusión en la agenda de temas previamente ignorados, como la agricultura familiar, el cooperativismo y la equidad de género.

La dimensión política del proceso de integración se ha visto potenciada a partir de la creación de espacios para la participación de autoridades elegidas por nuestros pueblos. Tal es el caso del Parlamento del MERCOSUR (Parlasur) y el Foro Consultivo de Municipios, Estados Federados, Provincias y Departamentos del MERCOSUR (FCCR), en donde participan autoridades subnacionales de gobierno.

El proceso de ampliación del bloque, así como la decisión política de los presidentes por convocar a todos los países de América del Sur para que en el complejo escenario internacional actual se unan, a fin de que el proceso de crecimiento e inclusión social protagonizado en la última década se profundice y actúe como factor de estabilidad económica y social, es una definición política clara y contundente de la trascendencia que reviste la integración regional en la estrategia de desarrollo e inserción internacional de nuestros países.

El momento actual plantea al MERCOSUR nuevos desafíos. Un escenario de reconfiguración de las relaciones de poder a escala global demanda respuestas certeras y prontas. La convicción en la que se basan todas las políticas que el país impulsa en el MERCOSUR es la que sostiene el carácter estratégico de la integración suramericana y latinoamericana y caribeña, como eje para el fortalecimiento de la región y de las naciones que la conforman. Este momento histórico requiere seguir consolidando el proceso de integración para dar respuesta a los dilemas de esta etapa: cómo enfrentar colectivamente un mundo incierto, garantizando la inclusión y la equidad en cada uno de los países de la región.